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El cine surrealista

Si hablamos del cine surrealista es imposible no hablar de Buñuel. Un chien andalou( Un perro andaluz, 1929) marca un antes y un después en la historia del cine y su director luego continuará su trayectoria con un surrealismo cada vez más radicalizado desde L'âge d'or (La edad de oro, 1930) hasta Le charme discret de la bourgeoisie (El discreto encanto de la burguesía, 1972) y Le fantôme de la liberté (El fantasma de la libertad, 1974). Belle de Jour (Bella de día, 1967) se basa en la novela homónima de Joseph Kessel, aunque no por su interés en la novela sino en el tema. Es por eso que, siendo un film tan buñuelesco, pareciera una idea paralela más que una adaptación.

Belle de Nuit (bella de noche) significa prostituta en el lenguaje formal; Kessel juega con eso y llama a la novela y a la protagonista Belle de jour. La pelicula nos lleva de viaje a través de las fantasías y los deseos más ocultos de Severine (Catherine Deneuve), casada con Pierre (Jean Sorel) tan correcto y perfecto que la desmotiva, es por ello que va a trabajar a un prostíbulo para satisfacer sus curiosidades, por consejo de un amigo de su marido (Michel Piccoli) con quien en la fantasía mantiene deseos ocultos.

Siendo un clásico en Buñuel, el film maneja dos planos que se van entrelazando continuamente: la realidad y la fantasía. La realidad en la aburrida vida de Severine dentro de la burguesía francesa en la que debe mantener las composturas de la clase alta y la fantasía en los pensamientos eróticos que le devuelven el buen humor y la felicidad. A su vez, se mezclan flashbacks de su infancia, rememorando traumas ocultos como la obligación de ir a misa o traer buenas notas del colegio.

La doble vida que lleva en el prostíbulo y la fantasía de sentirse una mujer castigada, sometida y disputada entre dos hombres, la hacen sentirse mujer, animándose a acercarse más a su marido, a quien ama a pesar de sufrir el aburrimiento de su perfección, lo que hace que mantenga la castidad en su matrimonio. Pero cuando la realidad y la fantasía se unen repentinamente cuando el amigo de su marido visita sorpresivamente el prostíbulo, desestabilizan a Severine, quien ofrece acostarse con él con tal de guardar el secreto (sin ser un sufrimiento real ya que inconcientemente subyace un deseo). Pero luego vuelven a entrelazarse estos dos planos cuando su amante la amenaza de contarle todo a su marido, luego lo sorprende con un disparo y por último él es quien acaba muerto. Aquí vemos una metáfora de la lucha interna de nuestra protagonista entre el deseo y la realidad. Hasta ahora podríamos interpretar que la razón ha ganado por sobre el deseo. Pero cuando su marido muere, vemos una pequeña sonrisa en el rostro de Severine y todo vuelve a cambiar una vez más.


La suciedad de la burguesía, el secreto erotismo de la clase alta, la visión subversiva de la religión son clichés buñelescos que no pasan desapercibidos en su trayectoria y mucho menos en Belle de Jour. Buñuel no nos deja de crear siempre la misma pregunta ¿Cuál es la realidad y cuál la fantasía en todo esto?





BELLE DE JOUR Bella de día (1967)

Guión y dirección: Louis Buñuel

Catherine Deneuve – Michel Piccoli – Jean Sorel

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